Salarios y despidos contrarreloj

  El tiempo corre en contra de los trabajadores que, en las circunstancias actuales, se ven avocados a aceptar por miedo las condiciones precarias impuestas por sus jefes. Y digo que el tiempo corre por que hay plazos limitados para que el trabajador pueda reclamar lo que es suyo y desde aquí quiero hacer una puntualización respecto a este tema en los apartados que son más recurrentes a priori.

  En primer lugar el tema del pago de los salarios. Actualmente se producen muchos retrasos en el pago de los salarios, muchas veces por causas no imputables a los empresarios, pero sin duda, el que no tiene la culpa es el trabajador, que debe seguir pagando las facturas. En este punto se debe ser escrupuloso y pedir el pago de los salarios en el momento debido y respecto al tiempo hay que tener presente que tenemos sólo 1 año para pedir los salarios impagados, por lo que no podemos dejar el tiempo pasar alegremente. Se da la situación que a veces se intenta dar largas y esperanzas vanas para hacer transcurrir el plazo de caducidad y, lamentablemente, una vez traspasado el umbral del año no hay marcha atrás, esos salarios estarán perdidos. Además hay que tener en cuenta el hecho de que el no pagar al empleado o tener faltas reiteradas en el cumplimiento del plazo de pago de los salarios, es causa justa para el trabajador de pedir la rescisión del contrato y no por ello se perderá el derecho a cobrar el paro. Y según establece el artículo 50 de ET, la indemnización que corresponde al trabajador en este caso sería la de un despido improcedente, con lo que ello conlleva en el aumento de la misma.

  En segundo lugar el despido. En este caso el plazo para interponer la demanda se reduce considerablemente y pasa a ser de tan sólo 20 días, y al igual que el plazo anterior, estamos hablando de caducidad, por lo que es improrrogable. Hay que estar muy atento respecto al tiempo y ponerse cuanto antes manos a la obra para preparar la demanda, ya sea uno mismo o poniéndose en manos de un profesional. Es imprescindible, por lo que decimos, que se actúe con celeridad, no se deje pasar el tiempo y por su puesto que no se deje uno engañar con falsas promesas de un trabajo futuro que puede o no llegar, pero, sin duda, lo que no llegará más serán las posibilidades de demandar por su derecho.